La importancia de dedicarles tiempo a nuestros hijos

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Dr. Enrique Cruz Guzmán. Pediatra Intensivista

El vínculo de apego suele aparecer alrededor del año de vida y se da entre un niño y sus padres o sus cuidadores, el apego es una vinculación afectiva, se carcateriza por ser muy intensa, duradera y única. Se desarrolla y consolida entre dos personas, por medio de la interacción recíproca, el objetivo de este vinculo es la proximidad en momentos de amenaza lo que genera sentimientos de seguridad, consuelo y protección.

Bowlby menciona que los vinculos de apego efectivos, junto con recuerdos agradables, y buenas expectativas futuras ayudan a los niños a desarrollar un concepto positivo de sí mismos y un concepto positivo de su figura de apego; en cambio una persona que desarrolló un vinculo de apego inseguro e inadecuado probablemente tendrá un concepto negativo de su figura de apego y de sí mismo, así como recuerdos desagradables y   expectativas negativas de su futuro.

El niñ@ construye el concepto de sí mismo, a partir del concepto que el niñ@ tenga de su figura de apego, a su vez el concepto que el niñ@ construye sobre su figura de apego, depende si ésta se encuentra disponible cuando él/ ella la necesita, si es cooperadora, cálida, asertiva; dicho concepto influirá en sus relaciones futuras.

Para ejemplificar lo anterior Boris Cyrulnik en su libro “Bajo el Signo del Vínculo“ menciona que existen dos tipos de reacciones durante el primer encuentro entre madre e hijo; en el primer escenario la madre percibe la primera sonrisa de su bebé como un reconocimiento a su presencia donde ésta la interpreta y dice: “Está sonriendo por mí”, de esta manera la inter-relación es positiva genera una reacción positiva del otro y así sucesivamente. Por otro lado, existe otro tipo de reacción durante la relación, en este caso la madre recibe la sonrisa de su bebé de manera distinta y dice: “Pobrecito, sonríe y no sabe lo que le espera”, la actitud corporal de esta madre es diferente, se muestra tensa, con angustia; al hacerlo, el bebé deja de recibir esas sensaciones afectivas positivas, y se crea un mundo sensorial frío y distante en torno del bebé y sus futuras relaciones.

Las experiencias que el niñ@ va adquiriendo con sus figuras de apego, originan la aparición de un sistema de pensamientos, recuerdos, creencias, emociones y conductas sobre sí mismo y los demás. Este sistema, llamado “modelo interno de funcionamiento de relaciones sociales” se desarrolla continuamente con el tiempo y con la experiencia adquirida. Los modelos internos permiten crear en el individuo nuevos tipos de interacciones sociales, como el desarrollo de habilidades de socialización mismas que le abrirán las puertas en las relaciones sociales de su vida y en un funcional desarrollo emocional.

La importancia de dedicarles tiempo a nuestros hijos es fundamental, ¿ tú cuánto tiempo pasas con ellos?.

 

 

Referencia:

Cyrulnik,B. (2008). Bajo el Signo del Vínculo. Una historia natural del apego. España : Editorial Gedisa, S.A.

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