El niño y el estrés

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Raquel González Villagrán click to investigate.
Lic. En Psicología.

Dr. Enrique Cruz Guzmán.
Pediatra Intensivista

El estrés se refiere a la respuesta a un factor que crea un cambio emocional y/o físico. Hoy día los niños son cada vez más perceptivos, sensibles y se inquietan frente a situaciones perturbadoras. ¿Niños estresados? nos preguntamos incrédulos, pero la verdad es que los pequeños sí se pueden estresar, el problema es que por su corta edad no saben explicar y ni manejar lo que les sucede.

Algunas de las situaciones o experiencias que generadoras de estrés en los niños pueden ser desde el cambio de profesora, el nacimiento de un hermano, hablar en público, acudir con el dentista o pediatra, un examen e incluso la tarea. Para que una situación cotidiana se convierta en causa de estrés influyen las características de la situación: Por ejemplo. La separación de los padres en sí es una situación estresante, pero si la relación de los papás es agresiva, violenta, conflictiva lo es aún más. En cambio, si ambos padres mantienen una relación sana se aminora el estrés. También depende de las características del niño, hay pequeños que tienen mejor capacidad para adaptarse a las situaciones de cambio o a las adversidades.

En la actualidad, el estrés se da a edades cada vez más tempranas, por ello debemos deben conocer muy bien a nuestros hijos y al detectar cualquier cambio en su comportamiento debemos acercarnos a ellos para averiguar qué sucede.

¿Cómo detectar los síntomas del estrés?

Algunos de los síntomas físicos que presentan los niños son: dolor de cabeza, molestia estomacal, problemas para dormir y pesadillas, mojar la cama, disminución del apetito y cambios en los hábitos alimentarios.

Por otro lado, los síntomas emocionales o de conducta que se manifiestan son: ansiedad, preocupación constante, iincapacidad de relajarse, irritabilidad, miedo, incapacidad para controlar sus emociones, comportamiento agresivo y regresión a comportamientos de etapas anteriores del desarrollo.

Seguramente ahora te preguntas “Yo como madre ¿Qué puedo hacer para prevenir el estrés en mi hijo?”

Los niños aprenden con el ejemplo, así que el principal factor preventivo es controlar nuestro propio estrés, además de un buen ejemplo en el manejo de situaciones estresantes es necesario que tengamos siempre una actitud positiva con nuestros hijos, desarrollemos la paciencia, el cariño, el disfrute, compartamos con ellos tiempo de calidad, predispongamos el diálogo para la solución de conflictos, aceptemos y aprobemos a nuestros hijos tal y como son evitando a toda costa compararlos, desvalorizarlos o ridiculizarlos.

Ante todo, es necesario diferenciar el consentir y sobreproteger, del cuidar y contener. Frente a los miedos, las preocupaciones y las angustias, nuestros hijos deben contar con la confianza y seguridad de nosotros como figura de apego fundamental, estaremos allí para protegerlo y escucharlo en los momentos difíciles. La afectividad de los padres y la demostración de amor hacia sus hijos serán directamente proporcionales a la capacidad de aprender y enfrentar los desafíos de la vida que ellos desarrollen.

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